En el formato SMF-1, los datos MIDI se almacenan en múltiples pistas separadas. Cada pista puede tener su propia función musical y puede ser nombrada y organizada de forma independiente.
Al importar el archivo en un DAW o secuenciador, las pistas se mantienen intactas, lo que permite una edición precisa, como silenciar, modificar o reorganizar cada pista por separado.
La sincronización de todas las pistas se garantiza mediante información de tiempo compartida, de modo que la reproducción musical sea correcta.
Musicalmente, no hay diferencia entre un archivo guardado en formato SMF-0 o SMF-1; la diferencia radica únicamente en la organización de los datos.
La ventaja de este formato es su estructura clara y una mejor capacidad de edición, aunque la compatibilidad puede ser ligeramente menor en comparación con SMF-0.
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